La diferencia entre deficiencia e incapacidad

Por Guilherme Bara

Si buscamos cuál es la primera cosa o expresión en que pensamos cuando hablamos de deficiencia, en la mayoría de los casos, términos como dificultad, incapacidad, y falta de algo, serán los líderes en nuestras mentes. ¿Y por qué ocurre esto? 

Esto acontece porque, desde siempre, la sociedad discrimina y clasifica las personas con deficiencia usando los términos que citamos hace poco.

En la antigüedad, en diversos pueblos, los niños que nacían con algún tipo de deficiencia eran eliminados (los mataban) en cuanto nacían.

En la Edad Media, las personas con deficiencia eran separadas, sea porque eran vistas como personas sin alma, sea porque eran, en algunos casos, vistas como divinidades.

En los palacios, podíamos encontrar personas con deficiencia sirviendo como “Bufones”. 

Los conceptos que tenemos sobre las personas con deficiencia, de esta forma, no nacieron con nosotros, mucho menos con nuestros padres. 

Fueron pasados de generación en generación durante cientos, millares de años. 

Esto justifica que relacionemos palabras y expresiones negativas a las personas con deficiencia. 

¿Pero deficiencia e incapacidad son lo mismo? 

No. Son cosas diferentes aunque puedan relacionarse. 

Explico mejor. 

La deficiencia es algo inherente al cuerpo, a la condición física o intelectual de la persona, por ejemplo, la ceguera y el síndrome de Down. Esté el mundo accesible o no, la deficiencia existe. 

Por otro lado, la incapacidad es el resultado de la relación entre la deficiencia y las eventuales barreras del medio. 

Una persona ciega, esto es, que tiene una deficiencia, puede o no ser capaz de manejar un  ordenador, dependiendo de la existencia de algunas barreras. Si el ordenador tiene un programa de lectura de pantalla, las barreras desaparecen. La deficiencia continuará existiendo, pero la incapacidad de manejar el ordenador no. 

En el caso de una persona que usa silla de ruedas, la deficiencia física estará presente, pero la incapacidad de transponer un escalón con autonomía va a depender de la existencia de una rampa. 

Así tenemos la diferencia entre deficiencia e incapacidad. 

A veces la barrera que tiene que ser transpuesta es la falta de un lector de pantalla o un escalón, sin embargo hay otro tipo de barrera tan cruel o más que es la barrera de la actitud. Es la barrera invisible que muchas veces no le da la oportunidad a una persona con deficiencia de mostrar su capacidad. Es el no, sin explicación, es el desvío de dirección de las otras personas cuando se cruzan con ella. Es la discriminación basada en conceptos preconcebidos. 

El desafío de cada uno de nosotros es contribuir para eliminar o al menos disminuir las barreras físicas o de actitud, para que una persona con deficiencia sea capaz de desempeñar una tarea, aprovechar una oportunidad y, sobretodo, disfrutar de la vida.